Exposición “Mis niñas vendidas” denuncia matrimonios forzados y venta de menores en México
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La problemática de la venta de niñas y los matrimonios forzados en algunas comunidades del país es el eje central de la exposición “Mis niñas vendidas”, inaugurada este jueves en el Universidad del Claustro de Sor Juana por la artista mexicana Eugenia Marcos, quien a través de su obra busca visibilizar una forma de violencia que, afirma, muchas personas prefieren ignorar.
“Estamos hablando de niñas que se convierten en madres desde los 11 años”, señaló la artista durante una entrevista, al explicar que su trabajo pretende generar conciencia sobre una realidad que persiste en diversas regiones del país.
De acuerdo con datos censales de 2020, 27 mil 800 adolescentes indígenas de entre 12 y 17 años se encontraban casadas o en unión conyugal en México; de ese total, 1.2 por ciento tenía entre 12 y 14 años.
La muestra reúne 35 piezas, entre ellas 15 óleos que relatan historias de niñas vendidas en distintos estados y sus respectivos exvotos, además de 20 obras adicionales de este formato y un óleo que representa a Sor Juana Inés de la Cruz en una escena doméstica.
Tradicionalmente vinculado con agradecimientos por milagros o favores divinos, el exvoto adquiere en esta exposición un sentido crítico. Marcos explicó que utiliza este formato para narrar historias reales que, en muchos casos, no tienen finales felices.
En uno de los trabajos, por ejemplo, una niña agradece a San Silvestre —patrono de los corredores— por haber logrado escapar antes de ser obligada a casarse. “Es uno de los pocos casos donde la historia termina bien”, explicó la artista.
En contraste, otro exvoto muestra a una joven que da gracias a San Pascual Bailón, considerado patrono de las cocineras, porque su habilidad en la cocina ha hecho que sus suegros dejen de golpearla.
Marcos, integrante del colectivo Voces por Ellas, señaló que muchas niñas vendidas terminan realizando labores domésticas, trabajando en el campo o cuidando ganado para la familia del esposo, tras haber sido intercambiadas incluso por animales, alcohol o dinero.
La artista también advirtió que algunas menores terminan en redes de explotación sexual y que el crimen organizado ha comenzado a involucrarse en estas prácticas. “Pueden llegar a pagar hasta 400 mil pesos por una niña, pero sin importar la cantidad, venderla sigue siendo un crimen”, sostuvo.
Durante años, estas prácticas han sido justificadas bajo la figura de los usos y costumbres en ciertas comunidades indígenas, lo que ha dificultado la intervención de las autoridades. Aunque en febrero de 2024 el Senado aprobó reformas al artículo 2 constitucional para prohibir el matrimonio infantil y las uniones tempranas forzadas, incluso bajo esa figura, Marcos afirmó que en muchos casos la legislación aún no se aplica de manera efectiva.
Ante esta situación, la artista decidió abordar el tema desde su propio lenguaje creativo. “No soy política ni voy a ir a la Cámara de Diputados a gritar. Mi forma de expresarme es el arte”, expresó.
La exposición ha sido presentada anteriormente en espacios como el Museo de la Mujer, la Casa Universitaria del Libro de la UNAM y la estación La Raza (estación del Metro de la Ciudad de México), donde —según relató la artista— una visitante se acercó llorando para decirle: “Esa es mi historia”.
A nivel global, el Fondo de Población de las Naciones Unidas estima que 650 millones de mujeres y niñas en el mundo contrajeron matrimonio siendo menores de edad, y advierte que 150 millones más podrían hacerlo antes de 2030 si no se refuerzan las acciones para erradicar esta práctica.
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